filosofia
martes, 23 de septiembre de 2014
Materiales para el Curso de Filosofía de Sexto Año
La enseñanza de la Filosofía en el Ciclo Superior de la Escuela Secundaria se inscribe en los
propósitos generales de la Educación Secundaria: ofrecer a los estudiantes situaciones y experiencias
que les permitan tanto la adquisición de saberes para continuar sus estudios, para
acceder al mundo del trabajo, así como para consolidar su conformación como ciudadanos.
En relación con lo anterior y atendiendo a las especificidades de la filosofía en tanto saber, se
despliegan una serie de consideraciones que aparecen como relevantes para la configuración
de su Diseño Curricular.
En primer lugar, se plantean consideraciones respecto del destinatario de esta enseñanza. El
estudiante accede, por primera vez en toda su escolaridad, al conocimiento filosófico, razón
por la cual tiene que apropiarse de su lenguaje, de su peculiar manera de preguntar, de sus
reglas de conformación, de su historia. Todo ello supone la adquisición de un conjunto de
saberes específicos que deben integrarse al conjunto de conocimientos que favorecen la consecución
de los propósitos de la Escuela Secundaria. Resulta necesario, entonces, que Filosofía,
en tanto materia común a todas las orientaciones y modalidades, despliegue sus contenidos
no solo desde la lógica y los desarrollos disciplinares –que no están en función ni de estos ni
de otros propósitos específicos–, sino también desde la clave que le imprime a la enseñanza el
estudiante del último año de la secundaria como destinatario. Un estudiante que se incorpora
a esta novedad que es la filosofía requiere, consecuentemente, de un Diseño de Curricular que
coloque en su centro y como un criterio insoslayable a la significatividad de los contenidos a
ser abordados, en función de que acontezca la apropiación de los mismos.
En segundo lugar, aparecen las consideraciones en torno de la singularidad de la filosofía. En
este sentido, y reconociendo la diversidad de posiciones alrededor de la definición, la función
y la extensión de la filosofía como saber, se asume en el presente diseño un concepto que la
define como un ejercicio crítico del pensamiento que interpela lo naturalizado, al punto de
comprometer la propia subjetividad. Esta definición sólo es restrictiva de aquellas posiciones
dogmáticas o doctrinarias que transforman al conocimiento filosófico en ideología.
Esta definición de la disciplina, que pone el acento en el ejercicio de pensamiento que importa,
no pretende –ni puede– excluir o prescindir de la historia de la filosofía, es decir, del conjunto
de pensadores, sistemas y conceptos que a través del tiempo fueron configurando el pasado
singular de la reflexión filosófica. En este sentido, se entiende que la filosofía está en su historia
pero se completa en este presente en tanto ejercicio del pensamiento –el filosofar– a partir de
problemas que interpelan sentidos mediante un tipo particular de pregunta.
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